LAS HORAS. CRONOLOGÍA DE UN VIERNES SANTO PARA EL RECUERDO
Andrés de Segura
Fotos: Antonio Franco Martín, Manuel Benítez Marín, Manuel González Franco y Alberto Fraile Carmona.
07:35: los floristas, con Pepe y Manolo Ramos a la cabeza llaman a las puertas de la Hermandad. Traen consigo las dos centenares de docenas de claveles rojo sangre con los que cubrirán el monte del Paso. A esa hora los vencejos y los mirlos del patio comienzan su saludo al nuevo día. El cielo aparece despejado con algunas motas en forma de nubes. Hermanos con ojeras de madrugá, alguno incluso costalero del Señor, se acercan a rezar a la Virgen.
08:30: mientras que termina el trabajo de las flores, la Priostía da los últimos toques a detalles pendientes, se preparan las bolsas del incienso, se recoge el ajuar litúrgico del Jueves Santo y se acondiciona la sacristía que servirá como vestuario para el cuerpo de acólitos de la Hermandad.
09:50: a esa hora temprana, dos hermanos de la querida hermandad de la O entregan la primera ofrenda de flores a nuestros Titulares, el rezo ante ellos viene seguido de los inevitables comentarios sobre la meteorología. Los floristas han terminado y dan buena cuenta del habitual desayuno (..esa manteca colorá) ofrecido por la Hermandad.
11:01: se abren las puertas de nuestra sede. El público accede a ella y contempla nuestro Paso a punto para salir, las miradas se centran también en el Altar de Insignias presidido por el Niño Jesús que para la ocasión estrena túnica de nazareno completa (hasta el capirote de cartón es nuevo sin que haya sido necesario acudir a la calle Alcaicería) que sustituye a la anterior.



12:45: se suceden las visitas protocolarias de otras hermandades que poco a poco llenan de flores la delantera de nuestro Paso procesional. Algunas nubes “pasan de castaño a oscuro” e inquietan a los muchos hermanos que forman corrillos en el patio.
13:50: como siempre, lo primero es lo primero, nuestro Cardenal hace la visita al Santísimo reservado en el Monumento Eucarístico bellamente adornado por la Priostía en la Sala Capitular. Acto seguido, acompañado por miembros del consejo de cofradías reza ante nuestros Titulares y nos desea buena estación.






14:00: con las puertas cerradas ya, un reducido y esforzado grupo de hermanos retira bancos, macetas del patio, reparte correajes, distribuye carros, recoge dalmáticas, desmonta parte del altar de insignias, preparando en definitiva nuestra Iglesia para lo que se presiente ya como inminente...
15:30: el sol lucha con las nubes, pero es normal que a esta hora nona, el cielo se cubra por la muerte del Hijo del Hombre. El Cachorro sale. El almuerzo en “casa Juana” sirve para hacer resumen de la Semana que se nos va y para, inevitablemente, hacer pronósticos basados en el inevitable “weather.com”.
16:15: llaman a la puerta y Antonio, acólito veterano y buen cofrade de Nervión, es el primer hermano que acude a la cita con la Hermandad el Viernes Santo. Al poco, Pipo II, nuestro carpintero y hombre para todo en el Paso, llega con semblante serio. Sale la Carretería.
17:00: (aproximadamente, no lo recordamos bien): comienza a chispear. La radio cuenta las incidencias de las hermandades que ya están en la calle.
18:00: nazarenos con túnicas moradas y capas negras acuden a la cita desde Peñuelas, Los Terceros, Doña María Coronel... miradas al cielo y un viento inquietante que hace revolotear las capas. El Paso, encendido, sirve como fondo para que, en la Iglesia, Don Anselmo, Don Ernesto y Don Dionisio presidan la Liturgia del Viernes Santo durante la cual suena incluso la canción “Por amor” de Gloria Estefan...
18:45: la estatua de bronce del Niño Ricardo es testigo de cómo la cuadrilla iguala en San Pedro. La entrega de las tarjetas de relevo se hace con rapidez en medio de incesantes comentarios sobre la lluvia que sigue cayendo. Algún optimista ve claros por el final de Santa Catalina mientras los pájaros vuelan alto. Algunos comenzamos a tener cierta sensación de “deja vù” (“yo ya he vivido esto antes...”).La radio, de nuevo, informa de las vicisitudes del Cachorro y la Carretería, ambas refugiadas.
20:15: la Junta de Gobierno se retira a la sala capitular para celebrar cabildo. José Angel pasa lista de la cofradía (sólo las insignias) mientras los acólitos se revisten en la sacristía baja y los costaleros hacen lo propio en el coro alto. La música de capilla ensaya en “casa Juana”.
20:50: Pepe, el técnico de guardia en Meteorología, garantiza un claro de al menos tres horas y a partir de ahí un 20-30% de posibilidades de lluvia. La decisión está tomada, Manolo Trujillo toma el micro y comunica la noticia recibida con emoción contenida. Los monaguillos, ansiosos, casi saltan de alegría. Leo y José Manuel se multiplican en el patio. La cuadrilla se ajusta la ropa. Salimos. San Isidoro y Montserrat ya están en la calle.
21:13: suenan las campanillas en Bustos Tavera. Se hace el silencio. El frío comienza a dejarse sentir. El cortejo se pone en marcha con celeridad.


21:50: el Paso realiza las dos paradas preceptivas, algo más rápidas quizás. Las monjas del Espíritu Santo y las queridas Hermanas de la Cruz oran en silencio y musitan una oración a nuestros Titulares. La pareja de policías que nos escolta debe ayudar a avanzar la Cruz de Guía por la estrechez de Santa Angela de la Cruz. El cielo va despejándose poco a poco, aunque muchos todavía siguen mirando hacia arriba con cierto disimulo. En la calle Orfila nos aguarda como siempre la Hermandad de los Panaderos, que nos hace una ofrenda floral.
22:52: se pide la venia en la Campana. Juan Carlos, nuestro Delegado de Día, refleja en su cara el cansancio y la tensión de las horas previas, pero se le ve satisfecho. Muchas sillas vacías, pero, hay que decirlo, no tantas como en otras jornadas. En la calle Sierpes, a la altura del Mercantil, suena la primera saeta.

23:55: la cofradía ocupa prácticamente toda la Avenida. Al fondo, el palio de Montserrat. Hay relevo en el Banco de España. Las nuevas farolas dan al Paso una luz excepcional. Entramos en la Catedral y una vez dentro la temperatura sufre un cambio total, lo peor será a la salida... Emilio dirige los rezos y los pequeños monaguillos hacen el amago (un año más) de sentarse en un banco de madera junto a él. Sus dos Diputados lo impiden con gesto cariñoso.
00:40: el frío (¿6, 7 grados?) sorprende a todo el cortejo conforme salimos por la Puerta de los Palos, incluso Raquel, nuestra Doctora, ha de atender un leve caso de hipotermia. El relevo de la cuadrilla al pie de la Giralda, da tiempo a que se coloque ante el Paso una nube de fotógrafos con trípodes y escaleras que entorpece algo el transitar. Lástima que luego esas fotos no se compartan salvo en casos muy concretos.
01:10: Francos, Cuesta del Rosario, Jesús de las Tres Caídas... la cofradía sigue a buen ritmo y es contemplada por un público muy respetuoso que sabe a lo que va. Los más pequeños acusan el cansancio y los nervios ya aflojados, pero se les nota contentos, el brillo de sus ojos bajo el antifaz así lo atestigua.

01:25: el Paso sale de Sales y Ferré envuelto en una impresionante nube de incienso y escoltado por ese tramo de ciriales que es orgullo para la Hermandad. La Virgen parece que trae el rostro más contraído por el dolor si cabe, la rigidez cadavérica del Cristo casi parece fruto del frío. Lastima que el primer tramo de Doña María Coronel no permaneciese a oscuras como otros años...

01:50: puede que a esta hora muchos de ellos ya duerman y sueñen con lo ocurrido el Viernes Santo, otros todavía aguantan pese al frío y la hora avanzada. Nuestro recuerdo y cariño para Luis Felipe, Alfonso, Gonzalo, Alejandro, María, Miguel Angel, Andrés, Manuel Jesús, Daniel, Paula, Alejandro, Daniel Andrés, Samuel, Miguel Angel, José María, Reyes, Amalia, Pablo, Juan, Carlos, Daniel Jesús, Lorena, Diego y Manuel. Monaguillos del Viernes Santo y futuro de nuestra Hermandad.

02:10: la Cruz de Guía hace su entrada en el compás. Se hace el silencio. Lentamente, con cansino vaivén de capas negras, los tramos entran en la iglesia, poco a poco el Altar de Insignias se recupera de su vacío. En la calle se escucha la música de capilla con el eco cercano e inconfundible del llamador.
02:38: ya está el Paso en el compás. De improviso, como surgida de la nada, suena una saeta, no sabemos desde donde. Tras ella el silencio se vuelve opresivo, pero la luz de los candelabros con la cera gastada concede al patio una tonalidad casi irreal de no ser por la baja temperatura. Todo está a punto de concluir, Antonio Santiago manda la maniobra de entrada. La última levantá ya en el interior “por los hermanos de la Piedad que están en el cielo”. Emilio reza las preces finales. El público del patio también reza. Todo ha concluido. Abrazos. Lágrimas. Satisfacción. Hasta mañana si Dios quiere.